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Inflamación

Inflamación

Es la llave para el mantenimiento de la homeostasis de los tejidos y un proceso básico por el cual estos responden a  traumatismos, infecciones, isquemias, injurias tóxicas o autoinmunes, que concluye normalmente con la reparación de la estructura y la normalidad de la función.            

En lesiones extensas o persistentes, el organismo prioriza la seguridad del sistema, ocupando los procesos de copia en mantener la integridad estructural.  Ello deriva en la sustitución con fibrosis de las estructuras dañadas, concluyendo en una  esclerosis o cicatriz

En la inflamación son elementos claves la alteración del flujo de sangre local, la acumulación y activación de células inflamatorias, la eliminación de organismos extraños, el descombro de las células constitutivas de los tejidos y del mismo proceso inflamatorio y el estímulo a la reparación.

Posee una fase inductiva o de iniciación y una reacción sostenida que concluye con la solución de los procesos que provocaron la reacción inicial.

La respuesta inmunitaria considerada en relación con el reconocimiento de la noxa y la posterior respuesta, puede ser vista como la llave para el proceso  efector de la inmunidad, tanto innata como adaptativa.                                           

La inflamación y las respuestas inmunitarias innatas están entrelazadas de tal forma que las dos respuestas son consideradas, a veces, como sinónimos.

Los cuatro signos cardinales de la inflamación descriptos por Romano Celsus (-30 aC al 38 dC), son: rubor, tumor, calor y dolor. Virchow (1821-1902) agregó el quinto signo cardinal que es la pérdida de la función.

Paradoja de la Inflamación

Para Henson la paradoja de la respuesta inflamatoria es que es tan esencial como potencialmente perjudicial para el organismo.P

Es esencial para mantener actualizada la homeostasis de los tejidos, proteger al organismo contra la infección y mediar en  las respuestas inmunitarias, pero también contribuye a dañar los tejidos en el curso de su función principal.

Es importante reconocer la importancia del balance entre protección y enfermedad.

Subyace la insinuación que la inflamación es intrínsecamente mala, e indudablemente es la causa de procesos patológicos, por cuya razón debe ser disminuida. Sin embargo es también natural, beneficiosa y efectivamente esencial.

El balance inmunológico surge de un equilibrio entre las respuestas pro inflamatorias y antiinflamatorias.  Si se quieren destruir las bacterias, se busca una respuesta pro inflamatoria, pero si quiere preservar al paciente del dolor postoperatorio, se requiere una respuesta antiinflamatoria.

El bloqueo completo de la inflamación podría resultar en la incapacidad de montar las defensas contra la infección

Resolución de la Inflamación

En la región apical, la inflamación normalmente concluye con la reparación de la estructura y la normalidad de la función.

Sin embargo, a veces, la reparación de la estructura no se hace por regeneración, sino por cicatrización como consecuencia del fracaso en resolver la inflamación, por la presencia de escasos microorganismos en el delta apical,  por estar presentes en el interior de la lesión con sistemas de defensa que impiden la acción efectiva de los macrófagos (Actinomicosis apical de Nair),  por la presencia de material de obturación irritante o por la obturación de un material de muy lenta eliminación.

Tradicionalmente, se creyó que la resolución de la inflamación era una respuesta pasiva, sin embargo nuevos hallazgos indican que es un proceso activo cuyos mecanismos están destinados a impedir o modificar el tráfico leucocitario hacia el sitio de la lesión, revertir la vasodilatación y provocar la eliminación de las células inflamatorias

Pocas horas después de la migración de leucocitos al sitio de la lesión, comienza el proceso activo para su resolución, en cuyo origen se programa el final de la misma, a través de mediadores químicos y programas celulares para el retorno de los tejidos a la normalidad.                           

Macrófagos activados aceleran la apoptosis de leucocitos y disparan la apoptosis de células residentes de los tejidos. La fagocitosis de la progenie apoptótica desactiva o “reprograma” al macrófago, para promover la reparación y emigrar.

Para ampliar el tema consultar las siguientes páginas web.

http://www.nature.com/ni/journal/v6/n12/full/ni1205-1177.html

http://www.nature.com/ni/focus/inflammation/index.html